ABRIMOS LOS SÁBADOS

LAS SONRISAS EN TIEMPO DE «PASSIÓ»

Durante la época en que transcurre la Pasión según Jesucristo, en el siglo I en Judea, la salud dental era muy limitada. La dieta se basaba principalmente en cereales, legumbres, frutas y verduras, con muy poca carne o pescado, y sin azúcares refinados como los que consumimos hoy. Aun así, los alimentos naturales, como la miel o la fruta pegajosa, podían provocar caries, y los cereales con restos de arena o polvo desgastaban los dientes con el tiempo.
La higiene dental era muy básica: las personas limpiaban sus dientes con ramitas finas de árboles aromáticos o pequeños palitos, y a veces frotaban los dientes con polvos minerales. No existían los cepillos ni la pasta de dientes modernos, y los tratamientos eran rudimentarios. Cuando aparecía un dolor intenso o un absceso, había que soportarlo o recurrir a extracciones con instrumentos muy simples, sin anestesia. Muchas personas sufrían inflamaciones que les impedían comer bien o dormir, y en algunos casos las infecciones podían poner en peligro la vida. Así, tener dientes sanos era un privilegio, y los problemas dentales podían afectar la vida diaria: desde comer y hablar, hasta trabajar o participar en actividades comunitarias.
Este contexto histórico nos ayuda a comprender mejor la vida que se recrea cada año en la Pasión de Esparreguera. La ciudad mantiene esta tradición muy antigua, y todo el pueblo se vuelca en los preparativos. Mientras los actores reviven los últimos días de Jesús, los espectadores pueden imaginarse no solo los eventos sagrados, sino también la vida cotidiana: los alimentos que comían, las dificultades de salud, e incluso cómo una simple enfermedad dental podía alterar la rutina de cualquier persona. De esta manera, la Pasión no solo es un evento religioso y cultural, sino también una ventana para acercarnos a la vida real de las personas del siglo I, haciendo más viva y cercana la historia que todos interpretamos y celebramos en Esparreguera.